Asma y Alergias

El sistema inmune es un conjunto de mecanismos bioquímicos cuya misión es proteger el organismo. Encargado de combatir gérmenes, parásitos y cuerpos extraños potencialmente dañinos, al reconocerlos produce reacciones. El estornudo, la fiebre y la inflamación son algunas de ellas. Pero a veces el sistema confunde estímulos inofensivos con agentes dañinos y sobre-reacciona. Este es el caso de las alergias y el asma.

Una enfermedad agonizante, potencialmente mortal, el asma es el resultado de una sobre-reacción del sistema inmune de los bronquios. Si bien el mecanismo es siempre el mismo tiene dos clasificaciones. Cuando la causa está dentro del organismo mismo y se debe a una infección previa que ha hipersensibilizado el sistema, se llama asma intrínseca. Cuando es provocada por un irritante se llama asma extrínseca.

En ambos casos el proceso reduce la capacidad de los conductos bronquiales de llevar aire a los pulmones. Los bronquios se bifurcan al terminar la tráquea y luego se subdividen en ramales cada vez más angostos hasta llegar a pequeños tubos con menos de un milímetro de diámetro. Estos conductos, ante la reacción alérgica, se estrechan y sus membranas mucosas se hinchan hasta aplastarlos, impidiendo el paso del aire.

En un ataque severo la falta de oxígeno puede causar asfixia y muerte. Hay miles de substancias que pueden producir reacciones asmáticas. El polen, pelos de animales, plumas, piel y ciertos alimentos pueden desencadenar la reacción alérgica. En el asma intrínseca, un ataque se puede desencadenar sin agentes externos, como consecuencia de una infección o de un gran esfuerzo físico. Curiosamente, el que sufre de una alergia no reacciona al primer contacto con el agente, sino al segundo, cuando las células del sistema inmune han aprendido a reconocerlo.

Por lo general el ataque de asma se repite entre seis y nueve horas después de la primera reacción, y los ataques seguidos tienden a reestructurar los conductos bronquiales. La enfermedad puede llegar a ser invalidante, como en el caso de Marcel Proust, que pasó sus últimos 16 años en cama.

Existen drogas que detienen o mitigan el asma, pero ninguna es realmente satisfactoria. Las más efectivas son corticoesteroides que detienen el proceso inflamatorio y reducen la hiperactividad del aparato respiratorio. Pero todos los derivados de la cortisona tienen efectos colaterales. En este sentido los bioquímicos han hecho notables avances en los últimos años.

Recientemente la Bayer de Alemania, con la Axys de E.E.U.U., ha desarrollado un ingrediente activo que inhibe la acción de la enzima que desempeña un papel importante en las enfermedades alérgicas. Tanto en el asma como en otras reacciones alérgicas, y aún en el shock anafiláctico aparece la triptasa en la sangre. La presencia de esta enzima es decisiva en las reacciones alérgicas. La droga que están experimentando Bayer y Axys viene se prueba desde hace varios años, con resultados promisorios.

Como la acción de la triptasa se produce al final de la secuencia de eventos que desencadena un ataque de asma, los investigadores están tratando de evitar que el proceso se desencadene. Para esto han encontrado un nuevo camino, que consiste en neutralizar a la “interleuquina” (IL-4), pues la respuesta del sistema inmune se inicia con la secreción de la proteína IL-4 y su ingreso a las células. Para evitarlo, un profesor de la Universidad de Würzburg, en Alemania, ha logrado producir, por ingeniería genética, un antagonista: una molécula similar al IL-4 que se adhiere a sus receptores, bloqueándolos. De este modo, al aparecer el IL-4 su acción queda anulada.

Pero las interleuquinas pertenecen al grupo de las “citoquinas”, que desempeñan diversas funciones en las comunicaciones entre células, por lo que no se sabe qué otros efectos puede tener el bloqueador. Los científicos de Bayer están haciendo una investigación exhaustiva, ya que el bloqueador podría ser un remedio definitivo contra el asma.

Según los bioquímicos de Bayer la producción de esta molécula por ingeniería genética no sería problema. La empresa tiene en California instalaciones donde actualmente produce por este método el llamado “Factor VIII” de la sangre, cuya falta impide la coagulación en los hemofílicos. De resultar factible el uso del bloqueador de IL-4, las víctimas de las enfermedades alérgicas, y los asmáticos contarían con un remedio efectivo.

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