Irresponsabilidad

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Acaban de hacer noticia dos accidentes ocurridos en Norteamérica, uno es la del avión coreano que se estrelló al aterrizar en San Francisco, la otra es la del tren petrolero que explotó en medio de un pueblo en la provincia canadiense de Quebec.

 

El primero causó dos muertes, el segundo no se sabe aún cuantas, pero sin duda pasarán de 10 y probablemente sean bastantes más. En ambos casos, a diferencia de los desastres naturales que está provocando el cambio climático, los accidentes pudieron prevenirse.

 

En el caso del avión coreano no ha tardado en salir a la luz la irresponsabilidad de la empresa que puso a cargo del avión a un piloto inexperto. He leído que el piloto tenía sólo 47 horas volando el 777, uno de los mayores aviones de pasajeros. Quienes están familiarizados con la aviación, quedarán asombrados con la cifra de 47 horas.

 

Normalmente se requiere cientos de horas en el asiento de la derecha para que un piloto, con miles de horas en su haber, pase al izquierdo y asuma la responsabilidad que implica la vida de cientos de personas.

 

Probablemente habrá sanciones, pero éstas serán de poco consuelo para la familia de las dos chicas que murieron por el error de un piloto inexperto a quien una empresa irresponsable puso en ese asiento.

 

El caso del tren es más grave, porque refleja la actitud de las empresas petroleras hacia el entorno y la sociedad. Probablemente se encontrará algún culpable directo que dejó de hacer algo o hizo algo que no debió hacer. Sin embargo el currículum de las empresas petroleras, que vienen causando desastres y destruyendo el medio ambiente indica que la causa está más arriba.

 

La extrema codicia en su búsqueda de utilidades ha llevado a las empresas petroleras a reducir gastos, inclusive en personal y requisitos de seguridad. Todavía está fresco en el recuerdo del desastre del Golfo de México, los últimos derrames de petróleo e incendios de refinerías.

 

Desgraciadamente nuestra insaciable adicción al petróleo les ha dado a las empresas que lo producen, procesan y comercializan suficiente dinero, y con él el poder político, para ponerse por encima de las leyes. El petróleo no sólo está cambiando el clima.

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