Comida Para 9 Billones

9-billones

Según las proyecciones la población mundial alcanzará 9 mil millones a mitad de este siglo. La explosión demográfica que alcanzó su máximo a fines del siglo pasado, se estabilizará en el 2050, para luego decaer. Yo ya no lo veré, pero más del 50% de quienes viven hoy alcanzará esa fecha, y para entonces habrá que dar de comer a 9 mil millones de personas.

 

ES POSIBLE

El problema ha sido estudiado por diversas entidades, entre ellas la FAO (Organización para el Alimento y Agricultura de las Naciones Unidas), la Academia de Ciencias de los EE.UU. y el Gobierno Británico cuya Real Sociedad ha publicado un documento al respecto. Este estima que la producción mundial de alimentos deberá aumentar en un 50% y considera que esto es factible. Sin embargo, pone en evidencia que el costo ambiental y en calidad de vida puede ser muy alto si no se introducen cambios.

El principal problema está en la cantidad de energía y recursos no renovables que se consume produciendo y transportando los alimentos. De acuerdo al tipo de alimento y a la ubicación del consumidor el gasto en energía varía drásticamente. Un ejemplo sería el alimento de un campesino que come de su cosecha y los pollos que cría, contra un habitante urbano que come carne, tomates y arroz producidos a distancia. Si se toma en cuenta que más de la mitad de la población mundial ya vive en ciudades, el problema se agudiza.

EL COSTO

Un reciente estudio hecho en Suecia muestra la diferencia en el consumo de energía entre dos comidas típicas. El cálculo está hecho en unidades de energía (MJ), pero lo importante es la relación. En un caso la comida consiste de carne de res, arroz, tomates y vino, la cual requiere 19 MJ de energía para producir y rinde 2.52 MJ como alimento. Comparativamente, una comida de pollo, papas, zanahoria, aceite y agua, requiere menos de un tercio, 6.1 MJ, para producir y rinde 2.6 MJ como alimento.

En el Reino Unido se ha hecho un cálculo sobre la alimentación de una persona durante una semana, que suma 73 MJ en energía y que requiere 338 MJ para llegar a la mesa. La mitad de la energía está en la producción del alimento (desde el forraje para el ganado, el abono para los vegetales, el combustible, riego, etc). La otra mitad está en el envase y transporte, distribución, almacenaje y cocido.

En otras palabras, con nuestro modo de vida actual, para que la comida llegue a la mesa se requiere casi 5 veces más energía de la que obtenemos de ella. Entre los alimentos el más costoso es la carne en general y la de res en especial. En el caso de la primera comida mencionada, de los 19 MJ necesarios para ponerla en la mesa más de la mitad (9.4) está en la carne de res. El ganado, además de requerir mucho espacio y alimento, consume energía en el procesamiento, conservación y transporte. Es más, muchas proteínas, como el pescado convertido en harina, en lugar de ser alimento directo de bajo costo, se convierte en alimento de ganado para ser consumido a un alto costo.

LAS PROTEINAS

El ejemplo del pescado ilustra el camino de las proteínas, dirigido a los países de mayor poder adquisitivo. Una alternativa a considerar son las proteínas de los insectos. Así como en África se consumen las orugas de una mariposa nocturna procesadas en diversas formas y en México los “chapulines” (grillos jóvenes), diversas entidades están estudiando otros insectos como fuente de proteínas. Entre las recomendaciones está la protección de los recursos marinos y un mayor desarrollo de la piscicultura.

Entre los costos adicionales está el desperdicio de comida. Mientras que en los países ricos la mitad de este desperdicio es comida preparada que no se termina de consumir, en los países pobres el gran desperdicio es por ineficiencia en la producción, transporte y procesamiento por falta de tecnología y recursos; evidentemente en la casa pobre se desperdicia muy poco.

EL FUTURO

Aquí hemos mencionado sólo algunos de los aspectos del problema que enfrentará el mundo a mitad del siglo. En esencia se trata de alimentar casi media humanidad adicional sin terminar de arrasar los bosques, contaminar los ríos, extinguir especies marinas y agotar recursos no renovables. Según el informe esto es posible, pero habrá que recurrir en mucho mayor grado a los alimentos genéticamente modificados para ahorrar abono, agua y obtener mayores rendimientos por hectárea. También habrá que tratar de disminuir el consumo de los alimentos más costosos en energía y promover el de los más eficientes.

Por último, una de las principales recomendaciones es mejorar la tecnología e instruir a los agricultores de los países en desarrollo para obtener mayores rendimientos con menor consumo de recursos no renovables. En el siglo pasado la revolución verde de Norman Borlaug logró lo que se creía imposible: en 10 años hizo a México autosuficiente en trigo con resultados similares en la India y Pakistán. Ahora el desafío es mayor, pero también lo son los recursos tecnológicos de la genética y la biología molecular.  Es el momento de comenzar a aplicarlos.

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