La Seda

seda

Liviana y más fuerte que el acero, hace más de 4,000 años la seda es la fibra textil más preciada. Producto de una oruga, la larva de una mariposa nocturna, representa menos del 0.3% de la producción textil mundial, pero sus tejidos son los más valiosos. A partir de la segunda mitad del siglo la industria textil ha sufrido una revolución. Los avances de la química han producido fibras sintéticas que, por sus características y precio, han abaratado los textiles y creado telas de características que se acercan a las más finas de fibra natural. Sin embargo, como hace 4,000 años, la reina de las fibras sigue siendo el producto de la humilde oruga de una pequeña mariposa nocturna: la seda.

Las características de la seda se deben a su única estructura molecular, que produce un hilo de sección triangular, lo que le da las características ópticas de un prisma. A esto se debe el brillo particular de la seda, y también su gran resistencia a la tracción que, a igualdad de diámetro, es mayor que la del acero. Esta fibra la produce un insecto del orden de los lepidópteros (mariposas) que en su etapa de capullo –posterior a la de oruga previa a la de mariposa–  se envuelve en un hilo que produce a través de glándulas especiales.

Llamada gusano de seda, la oruga de la mariposa nocturna de la familia de los bombysidae requiere de un alimento específico para producir la seda de más alta calidad. Este es la hoja de la morera, por lo que la mayor parte de la seda, y la calidad más fina, es producida por la especie Bombyx mori. Actualmente algunos productores japoneses han desarrollado una dieta artificial para el gusano de seda, basada en hojas de mora con soya y almidón de maíz. Existen más de 500 especies de mariposas nocturnas que producen seda, llamadas “silvestres”, pero debido a su alimento producen calidades de seda inferiores y difíciles de teñir.

El gusano de seda cultivado –prácticamente una máquina de comer–  aumenta su peso 10,000 veces durante los 25 a 28 días previos a convertirse en capullo. No interrumpe su alimentación, porque respira a través de huecos en los costados del abdomen. En el proceso cambia de piel 4 veces, ya que la original le va quedando chica a medida que crece. Al cabo de unas cuatro semanas deja de comer, crea una red para anclarse al árbol y, en dos glándulas que corren a lo largo de su abdomen, comienza a producir una proteína semi líquida revestida de otra llamada serisina.

Esta sustancia es exprimida a razón de 30 cm por minuto y, al entrar en contacto con el aire, se convierte en la fibra de seda que rodea el capullo, del cual en dos semanas saldrá la mariposa. La breve vida — de 2 a 3 días– de la mariposa está dedicada a la reproducción. Antes de morir deposita entre 300 a 500 huevos que requieren una caída de temperatura para fecundar y pueden quedar inactivos hasta un año.

Para obtener la seda, los capullos son tratados con vapor o aire caliente, lo que mata a la larva de mariposa sin dañar la seda. Los capullos luego son tratados con agua para ablandarlos y los extremos de los hilos, generalmente de 5 a 8 a la vez, son unidos para formar la fibra. 120 capullos cultivados, producen suficiente seda para fabricar una corbata. La tela para un traje completo, o un kimono, requiere unos 3,000 capullos y una blusa de seda de mangas largas unos 650.

Si se compara la producción de seda con la de otras fibras textiles es mínima, pues representa menos de 3 milésimas de la producción mundial. Sin embargo sus características hacen a la seda única, siendo usada hasta en cirugía. Se estima que la producción mundial de capullos no llega a las 700 mil toneladas, de las cuales aproximadamente un décimo se convierte en seda. Sin embargo esta es un industria importante en más de 30 países en el mundo, siendo el principal productor la China, de donde proviene aproximadamente la mitad de la seda del mundo. La India también produce seda, siendo famosa la del valle de Assam. Las condiciones especiales de esta región producen una seda cuyo color natural es un dorado brillante. Otra región de la India, donde los gusanos se alimentan con hojas de ricino, produce una seda burda, muy resistente, que se hila como una fibra vegetal.

A pesar del permanente avance de la industria de fibras sintéticas, el hombre no ha llegado aún a igualar las características únicas de la fibra del gusano de seda. Si bien su volumen es mínimo en términos comparativos, la seda sigue siendo la reina de las fibras textiles. Independientemente del estilo y tipo de tejido, la forma o el uso a que se destine, el tejido de seda siempre es empleado en prendas de la más alta calidad. Tras 4,000 años de evolución tecnológica el hombre aún no ha igualado aun la estructura molecular y la ingeniería textil de la evolución biológica.

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