
Por los años 90 las revistas de ciencia informaron sobre un estudio hecho por dos psicólogos de una prestigiosa universidad que me llamó la atención. Los doctores Halpern y Coren habían llegado a la conclusión de que los zurdos tenían una expectativa de vida mucho menor que los que no lo eran. Pasada cierta edad no había zurdos, y los doctores concluyeron que se habían muerto. Metieron sus datos en una computadora y resultó que su expectativa de vida era unos 10 años más corta que la de los diestros.
A esto no le encontraba ninguna lógica… hasta que me di cuenta que era absolutamente cierto. ¡No podía haber zurdos mayores que yo, porque en mi época todos los chicos, zurdos o no, tenían que aprender a escribir con la derecha! Si los doctores lo hubieran averiguado, habrían descubierto que entre los viejos lo que hay es ambidextros. Tal vez a partir de este dato, hubieran llegado a la conclusión de que alguien está asesinando los ambidiestros jóvenes porque han desaparecido en las generaciones posteriores.
Un tiempo después me alcanzaron un artículo escrito por un médico, el Dr. Phillipe E. Ross y publicado en la revista Forbes, que se llama “Mentiras y Estadísticas Médicas”. Este artículo menciona, entre otros, el “estudio” sobre la expectativa de vida de los zurdos, con la explicación que yo sospechaba. Publicado en una prestigiosa revista médica y recogido por el Washington Post, el estudio fue el hazmereír de los expertos en bioestadística.
Al lado de los zurdos menciona una larga fila de estudios sobre los peligros de comer, o dejar de comer, tal o cual cosa. Explica cómo la información parcial o dudosa ha influido en que mucha gente deje de comer huevos, una forma barata y sana de obtener proteínas. Entre otros, menciona el famoso “síndrome de muerte infantil repentina”, que dio origen a la venta de millones de dólares de aparatos “monitores”. Veinte años después de publicar el “estudio epidemiológico” sobre muertes repentinas, el “New England Journal of Medicine” admitió que las cifras infladas se debían a que había madres que asesinaban a sus hijos.
La historia de los colesteroles buenos y malos, y de cómo la mantequilla y la margarina alternan posiciones como potenciales asesinos o salvadores, es grotesca. La gente pasa frenéticamente de una forma de alimentación a otra y fabricantes y granjeros ganan o pierden millones, influidos por estudios que carecen de sustento. Ross atribuye una buena parte de este fenómeno a la computadora, que permite meter datos y, en muy corto tiempo, sacar relaciones sin un proceso lógico que las sustente. La computadora produce rápidamente cifras que, analizadas sin criterio como en el caso de los zurdos, llevan a conclusiones absurdas.
Tweet


Saludos
Excelente articulo, sobre todos para quienes teniamos, en mi caso ya hace mucho que no, tendencia a tomar los estudios cientificos como dogma. seria muy necesario desdogmatizar
tambien a las encuestadoras, con las que desde hace mucho manipulan la opinion de los ignaros.
con respecto a lo que dice Ross de las computadoras y a lo de los procesos rápidos que carecen de lógica, no estoy de acuerdo. el software de estadística y simulación esta hecho por personas que prevén los errores, así que en todo caso, el error sería humano. además de que los resultados de un software poco tienen que ver con artículos amarillistas que tienen un fondo publicitario y que dejan por un lado el contenido científico.
Carlos:
Lo único que hace la computadora es procesar rápido de acuerdo a algoritmos hechos por expertos en estadísticas. Los datos los ponen los que usan la computadora y luego los interpretan, y ahí está el error. El decir que la computadora tiene la culpa es una manera figurada de decir que quienes la usan tienen una poderosa herramienta para magnificar sus errores de criterio. La computadora no es ni buena ni mala, es solo una herramienta que solamente se equivoca si está malograda, lo que ocurre rara vez y no es el caso aquí.
Saludos,
Tomás
Pingback: Tweets that mention Zurdos, Colesterol y Estadísticas. « Tomas en Linea -- Topsy.com