
Aunque nos enteramos sólo de los grandes terremotos, la Tierra tiembla unas 8,000 veces cada día. Las causas pueden ser diversas, pero la gran mayoría de los temblores y terremotos se deben al movimiento de las placas tectónicas. En menos de dos meses han ocurrido dos fuertes terremotos en Haití y Chile. Uno donde friccionan las placas del Caribe y el otro donde el continente sudamericano monta la placa de Nazca . El último, ocurrido el 27 de febrero, ha tenido una magnitud de 8.8 en la escala de Richter*. Cada vez que tiembla la Tierra nos hace pensar sobre nuestra posición y la inminencia de un terremoto, porque la Tierra siempre seguirá temblando. Veamos por qué.
LAS CAUSAS
La Tierra puede temblar por varias razones. A muy pequeña escala puede ser por el paso de un tren. A mayor escala puede ser la caída de un meteorito o el colapso de una cueva subterránea, pero casi la totalidad de los terremotos se debe al movimiento de las placas tectónicas. Estas, llamadas Litósfera (del griego Litos = piedra) cubren la superficie terrestre, formando los fondos marinos y los continentes. Al desplazarse, las placas friccionan o se montan unas sobre otras. Los encuentros de placas ocurren en diversas formas. En el caso del Océano Índico, es el encuentro de dos placas de fondo marino –la de Australia con la de Eurasia, en la fosa de Java– al friccionar por subducción.
También hay continentes que chocan: la placa de la India contra la de Eurasia, arrugando el continente para formar la cordillera del Himalaya. En Norteamérica, la falla de San Andrés que pasa por San Francisco es el encuentro de la placa Pacífica con la Norteamericana. Frente a la costa occidental de Sudamérica es la placa de Nazca, que forma el fondo marino, la que se desliza –por subducción– bajo la placa que forma el continente Sudamericano.
ESTRUCTURA Y DESPLAZAMIENTO
Nuestro planeta es una esfera de unos 6,400 kilómetros de radio que consta de cuatro capas concéntricas, cuyo espesor no es regular. La exterior es la corteza, con un espesor promedio de unos 30 kilómetros, el equivalente a una delgada piel (alrededor de 0.5% del radio de la Tierra). Bajo la corteza está el manto hasta una profundidad de 2,900 kilómetros (casi la mitad del radio). Adentro, los más de 3,400 kilómetros restantes (más de la mitad del radio) están formados por el núcleo, cuya mitad interior es sólida. Los terremotos se producen entre la corteza y la parte superior del manto, hasta un máximo de 700 kilómetros de profundidad.
La dinámica de las placas se debe al permanente afloramiento de magma en las cordilleras submarinas que recorren el Atlántico de sur a norte, el Pacífico entre la Antártida y Alaska y el Índico entre la Antártida y África. El avance de las placas llega en algunos puntos hasta 10 centímetros al año. A pesar de que el afloramiento de magma es relativamente uniforme y constante, el movimiento de las placas no lo es y se produce a saltos. Las placas se comprimen y acumulan energía que liberan al expandir. Son estas expansiones las que desplazan las placas produciendo terremotos.
EN EL PERÚ
Nuestra costa se encuentra en el llamado “anillo de fuego”, que rodea el Océano Pacífico desde el sur de Chile hasta las Islas del Pacífico Sur. Frente a nuestras costas está la placa de Nazca que entra bajo el continente. Esta subducción ha “arrugado” el continente sudamericano formando la cordillera de los Andes, que corre desde Venezuela hasta el sur de Chile. La placa de Nazca entra bajo el continente con una inclinación que en el norte va de 20º a 30º, hasta unos 100 kilómetros de profundidad. Al sur el ángulo se mantiene a 30º y la placa llega hasta 300 kilómetros debajo del continente.
Esta subducción, sobre todo en la parte más ancha de la cordillera, en la zona del Altiplano, da origen a volcanes. Las tensiones y la presión acumulada se producen y liberan a diferentes profundidades. Esto da lugar a que el epicentro de los terremotos pueda estar cerca de la superficie, a profundidad intermedia o a gran profundidad. De los terremotos ocurridos en los últimos años la mitad han sido superficiales y se han producido a lo largo de la costa: entre la “fosa de Lima” (línea de subducción a unos 150 kilómetros al oeste) y la costa.
Los terremotos más profundos han tenido su origen en el sur del país, en la región que colinda con Brasil y Bolivia, y se han producido a más de 500 kilómetros de profundidad. La mayoría de los grandes terremotos que registra la historia del Perú se han producido en la zona costera (1586, 1687 y el de 1746 con tsunami). También se originaron en la zona costera los grandes terremotos de nuestro sur y el norte de Chile de 1604, 1784 y 1868. Desde el siglo XVII sólo se registran tres grandes terremotos cuyo origen no está en la zona costera: el de Cusco en 1650, el de Ancash en 1946 y el de Satipo en 1947. Es posible que en siglos pasados hubo otros terremotos en el interior, que pasaron inadvertidos por haber ocurrido en regiones despobladas.
EL PRÓXIMO TERREMOTO
Como hemos visto, la Tierra tiembla todo el tiempo, y desde hace unos 50 años –a partir de la comprobación del desplazamiento de las placas tectónicas– sabemos por qué. Lo que no sabemos es cuándo. Por alguna razón, en el breve tiempo del que tenemos registro, han ocurrido más terremotos en nuestra costa en los meses de mayo y octubre –cuando la Tierra se encuentra en puntos opuestos de su órbita alrededor del Sol– pero esto parece ser sólo una coincidencia. No se ha encontrado alguna relación entre los dos hechos.
Lo que sí sabemos es que las tensiones en la Litósfera se acumulan, esta se comprime y al descomprimirse produce terremotos. Para detectar las zonas más propensas a liberar esta energía, el Instituto Geofísico del Perú (IGP) tiene más de 30 estaciones con instrumentos. Estos son aparatos GPS (Posicionamiento Global por Satélite) que dan la ubicación geográfica con precisión de milímetros a través de constantes lecturas acumuladas. El desplazamiento relativo (variación de la distancia entre instrumentos) permite localizar compresiones y distensiones en la Litósfera.
El reciente terremoto de Chile, ocurrido menos de dos meses después del catastrófico terremoto de Haití, nos recuerda que la Tierra tiembla todo el tiempo y en cualquier momento puede hacerlo catastróficamente. Por estar en una zona altamente sísmica, si bien no podemos evitar los terremotos, podemos tomar medidas preventivas. Entre estas la principal es construir estructuras antisísmicas y prever las acciones a tomar en el caso de un tsunami. Mientras tanto se perfecciona la tecnología para detectar la acumulación de tensiones. Tal vez un día podremos saber el lugar donde se liberarán, cuando y con que intensidad.
Dato*: La escala de Richter indica la energía liberada en forma logarítmica, donde cada número entero indica 10 veces la magnitud del anterior. Por ejemplo: un terremoto de magnitud 9 es 10 veces más fuerte que uno de magnitud 8.
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Encuentro su blog muy interesante
esta fue muy buena respuesta y eso habla mucho de la tierra que tiembla y tambien de las placas tectonicas muy buena respuesta