
Una de las ramas de la ciencia que ha avanzado más en las últimas décadas es la neurobiología. Considerado la estructura más compleja del Universo, el cerebro humano tiene 100,000 millones de neuronas, cada una de ellas con múltiples ramificaciones*. La arquitectura de este gigantesco sistema, con estructuras y funciones diferenciadas, está siendo conocida poco a poco. Si bien hay quienes –por razones filosóficas– creen que el cerebro humano nunca podrá entenderse a sí mismo, a medida que se le conoce mejor es posible explicar algunos de los procesos mentales.
Entre los que se está tratando de descifrar, están el aprendizaje, la memoria, la ubicación de los centros sensores y motores, y las causas de las enfermedades mentales. El progreso en este último campo ha sido notable. A medida que se vienen estudiando y categorizando los desórdenes mentales, se ha ido delimitando y dando significado específico a palabras que antes se usaban indistintamente para diversos males. Por lo pronto la palabra demencia –aplicada como “demencia precoz” a la esquizofrenia por Kraepelin en 1897– hoy tiene otro significado.
Además de llamarse “demencia senil” a la enfermedad de Alzheimer (que no es necesariamente senil) la palabra tiene una connotación más amplia. Demencia es un impedimento global de las funciones del conocimiento, que resulta en un deterioro de las funciones intelectuales, sociales, emocionales y/o motrices. A través de diversos métodos, desde los clínicos hasta los experimentales, pasando por la tomografía, ha sido posible detectar las causas físicas de algunas enfermedades mentales y revisar la terminología usada para describirlas. Como el tema es de interés general, creo conveniente reproducir parte de la terminología revisada de acuerdo a los últimos descubrimientos.
Por lo pronto ciertos síntomas son comunes a varios desórdenes mentales, y pueden ser positivos o negativos. Se entiende por síntoma positivo una anormalidad activa, como puede ser una alucinación (percepción sin estímulo externo, ver algo que no existe, oír voces, etc.). Se llama síntomas negativos a la falta o reducción de una función normal, como la imposibilidad de asociar los colores con sus nombres, de asociar ciertas ideas o realizar cierto movimiento.
Otros dos términos muy usados son “psicosis” y “desorden mental”. Por psicosis se entiende generalmente desordenes que se caracterizan por ilusiones, alucinaciones y deficiencias de razonamiento. Es un término muy genérico, pero que normalmente denota una condición seria. Desorden mental significa por lo general una serie de anomalías de conducta que surge entre períodos de funcionamiento normal. Ninguno de los dos términos se refiere a una condición específica diagnosticada, sino más bien a patrones de conducta que indican un desorden mental.
Son muchos los síntomas de los desordenes mentales, como por ejemplo la “catalepsia”, una especie de estupor en el cual el paciente mantiene una posición fija –frecuentemente no natural– y se ve impedido de hacer movimientos voluntarios. Otros ejemplos serían la “neología” (invención permanente de palabras), “distonia” (espasmos musculares, movimientos del pescuezo, muecas etc.). Aparte de los síntomas, que son muchos, variados y con nombres que a primera vista nos dicen poco, están las definiciones de los desordenes mismos, las enfermedades mentales que han sido definidas. Las dos más comunes, que afectan cada una a uno de cada cien humanos, son la esquizofrenia y la manía. De esta última, la más común de sus tres formas es la depresión.
Describiremos esquizofrenia, depresión y bipolaridad en el siguiente artículo de Desordenes Mentales.
Dato * : Cada neurona tiene en promedio 7,000 conexiones (sinapsis), que en un adulto resultan en un total de 10 14, una cifra son catorce ceros.
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