
A principios de los años 60, el mercado peruano, al igual que hoy, era abierto y tenía interés para los exportadores. En aquella época eran los europeos los que estaban en el proceso de arrebatar el mercado sudamericano –tradicionalmente americano– a Detroit. Los autos ingleses tenían muy buena acogida, precios competitivos y una gran variedad de marcas y modelos. Por eso Bryan Roots, dueño de Roots Motors (Humber Hillman y Sunbeam y camiones Commer), visitó Lima.
Gracias a Arturo Pye, gerente de Peruvian Autos, conocí a Bryan y nos hicimos amigos. Poco después de su regreso a Londres me llegó una invitación para visitar la fábrica y probar sus autos. Fue mi primera visita a Inglaterra y una experiencia inolvidable por más de una razón. Nunca antes había entrado a un túnel sentado al lado izquierdo, por el lado izquierdo de la pista, cosa que sucedió saliendo del aeropuerto. Para alguien que nunca había estado en un país donde se maneja por la izquierda es un susto inolvidable. Pero hubo otras experiencias muy gratas.
En aquella época nuestra divisa era fuerte y Londres nos parecía barato. Con alto espíritu deportivo, el gerente de relaciones públicas de Roots me ofreció manejar en la ciudad mientras él iba de pasajero. Acto heroico pues yo nunca había manejado por la izquierda con timón a la derecha. Sobrevivimos. Además, me pasearon por Londres y alrededores y tuve oportunidad de andar por la campiña inglesa en un Sunbeam convertible visitando infinidad de pubs (típicas cantinas inglesas) en el camino. En aquella época no había aún la prueba de alcohol para los automovilistas.
Conocí en la fábrica el Humber “Super Snipe” que había sido de Churchill y me subí en el que había sido el auto de comando del general Montgomery en la campaña de Africa. En aquella ocasión recordé una anécdota de las memorias de Churchill. Cuenta que cuando Montgomery llegó al África e iba en el auto –probablemente en el mismo en el que yo estaba sentado– le comentó su ayudante de campo: “Es injusto que un general, con un excelente currículum, en una posición destacada, de un momento a otro vea arruinada su carrera y su reputación …”, a lo que el ayudante le respondió: “Pero general, no es para tanto, no debe usted ser pesimista”. Montgomery volteó sorprendido y lo increpó: “Por favor, capitán, yo estaba pensando en Rommel”.
Además de las remembranzas históricas conocí el lado alegre de los ingleses en diversas fiestas locales donde el público participa en las canciones y los famosos shows musicales llenos de humor.
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