
Hace muchos años, cuando trabajé para la Municipalidad de Lima, tuve que ver con el recojo de basura. Entonces vino un experto inglés que sabía sobre la basura todo lo que se podía saber. Por él me enteré que la basura de los pobres contiene más desperdicios aprovechables que la de los ricos. También me enteré que los chanchos odian el olor a pino. Un remedio para evitar que la basura vaya a dar a las chancherías es echarle extracto de pino.
Me enteré también que clasificando la basura –antes de botarla– se podría ahorrar millones en una ciudad grande, y que con la basura se puede hacer desde abono hasta botones. Me sorprendió saber que el peso específico de la basura guarda una relación directa con la riqueza de la sociedad que la produce. Lo que nunca oí es una definición de lo que es basura… hasta que un día los gatos me dieron la clave.
Por la casa hay varios gatos techeros que saben mucho sobre basura. A pesar de que los vecinos han construido un “arbolito” metálico para poner la basura fuera del alcance de los perros, los gatos llegan a ella y escogen lo que es de su interés. Cuando no pueden extraerlo, botan la basura al suelo y allí la clasifican. El otro día me paré para ver lo que habían botado y me di cuenta que nada de lo que había era por si solo basura. En ese momento se me ocurrió la definición que me había eludido tantos años.
Basura es un conjunto de cosas cuyo valor, una vez separadas, es menor que el costo de separarlas. Delante de mi había papel que, solo, puede venderse al peso para ser reciclado y café molido pasado que –según me dicen– es un buen abono. Había restos que, si no hubieran sido puestos en el plato de alguien que se sirvió más de lo que iba a comer, aún serían comida. Los mismos restos, aún recogidos del plato y separados, hubieran podido servir de alimento. Había palitos que, si se hubieran juntado, equivaldrían a un leño para la chimenea.
Los trapos y restos de ropa sucia, lavados, sirven para hacer el papel más fino. Las botellas rotas –junto con otros pedazos de vidrio– son reciclables para hacer nuevamente vidrio. Las mayólicas rotas, como lo demuestra el revestimiento de los muros del zanjón, pueden hacer lindos mosaicos. Admito que las bolsitas rotas y otros objetos inservibles de plástico son un problema; pero, aún si no hay facilidades para reciclarlos. A los gatos les sale a cuenta clasificar basura para sus fines. Para los humanos también puede ser rentable clasificarla, pero implica trabajo que la mayoría no está dispuesta hacer y por eso existe tanta basura.
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Lo idóneo es, por tanto, hacer que el proceso de reciclaje sea rentable en términos meramente económicos. Medioambientalmente ya lo es, pero por el momento cuesta menos dinero explotar a los productores de materias primas que a los ciudadanos encargados de reciclar la basura.
No hay una solución fácil.
delante mío o delante de mí?
Juan:
Lo correcto es: delante de mi. Error en redacción ya solucionado. Gracias.
Sr. Unger, en el Japón se les exige a todos clasificar la basura antes de sacarla de casa, así, hay dias específicos según el tipo de basura. Es un proceso muy trabajoso, pero es lo que caracteriza a una sociedad que trata de cuidar el medio ambiente.
Por ejemplo: la basura incinerable se bota dos veces por semana; vidrios, latas, pilas, una vez al mes; botellas de plástico PET, periódicos, cajas tetra pak, dos veces al mes; etc.
Yo procuro hacerlo en casa, para evitar que los benditos recicladores estén hurgando mis bolsas. Boto mi basura, y los vidrios, latas, etc, los saco y los dejo sin bolsa afuera. Así, los recilcadores se los llevan, y espero… sin abrir mis bolsas.
Un abrazo.
Julián:
Ojalá todos hicieramos lo mismo. Ahorrariamos dinero y disminuiríamos la contaminación.
Saludos,
Tomás
En los super deberian repartir bolsas de colores para clasificar la basura desde casa y la municipalidad deberìa organizar un recojo programado. Pero…… me olvidè que estamos en Lima, y todavìa veo a “gente” tirando papeles sin reparos, lo peor es que muchos son jovenes; y si sus padres que caminan al lado no dicen nada…….. parece que la tenemos dificil.
Adolfo:
Ya se dijo hace mucho tiempo que la ciudad limpia no es aquella donde se recoge basura todo el tiempo, sino, donde la gente no tira basura. La idea de repartir depósitos separados para determinados materiales es excelente; hace años se aplica en Alemania, el Club regatas tiene un sistema y la gente ya está aprendiendo a utilizarlo, Wong también tiene ese sistema de reciclaje.
Saludos,
Tomás