
Por mucho tiempo existía la idea que andar con el cuerpo bronceado era señal de salud. Hoy sabemos que no es así. La radiación solar puede ser altamente nociva si no se toman precauciones.
La vida de nuestro planeta se debe al Sol, la radiación electromagnética que nos viene de nuestra estrella provee la energía para la fotosíntesis de las plantas que son la base de la cadena alimenticia de todos los demás seres vivos. La radiación solar, que cubre una gama amplia de frecuencias, es filtrada por la atmósfera y la parte que recibimos nos da el cielo azul y la luz que nos permite ver el mundo que nos rodea. Al extremo de onda larga el espectro de la luz visible está el rojo. Al extremo opuesto, el más corto, está el violeta. Más corta aún, invisible al ojo humano (pero sÌ al de algunos insectos) está la radiación más energética llamada ultravioleta.
UVA Y UVB
La radiación ultravioleta se divide en tres rangos por su longitud de onda. La más larga (UVA), la media (UVB) y la más corta y energética (UVC), no nos llega y puede ser detenida en la estratosfera, pero las dos anteriores tienen suficiente energía para reproducir reacciones importantes en el cuerpo humano. La radiación ultravioleta de onda más larga (UVA) no es detenida por la capa superior de la piel (epidermis) por lo que entra a más profundidad. Allí puede reaccionar con algunas sustancias produciendo una reacción llamada “foto tóxica” o “foto alérgica”.
ALÉRGENOS
Estas reacciones se producen cuando se ha tomado ciertas medicinas, como sulfas y algunos antibióticos, o haber tenido contacto con sustancias como la ruda o el jugo de limón. La reacción alérgica puede ser muy intensa y ocurrir a los pocos minutos de haberse expuesto al Sol. En algunos casos sustancias foto sensibilizantes, como el agua de colonia, pueden tener un efecto foto alérgico.
Hoy sabemos que la luz ultravioleta de onda larga no produce cáncer, aunque puede reforzar el efecto de la onda mediana, que es la que “quema”. La UVB es la que quema la epidermis produciendo la erisipela. También es la que hace reaccionar el pigmento propio de la piel causando el bronceado –siguiente etapa de la quemadura– pero también forma radicales libres que afectan el material genético de las células.
UVB Y ADN
Además de quemar directamente las células de la epidermis, al afectar el código genético, la UVB propicia el cáncer. En el pigmento, la piel tiene su propia defensa, pero esta tiene un límite. La protección es inversamente proporcional para la cantidad de pigmento que tiene la piel, razón por la cual las personas muy blancas están mucho más expuestas a las consecuencias nocivas de la radiación solar.
Al alterar su código genético, las células afectadas pueden cambiar de características e iniciar su reproducción desenfrenada que es el cáncer. Este es un proceso difícil de reconocer en su inicio, por lo que es muy recomendable recurrir a un dermatólogo cuando en la piel se produce algún tipo de anomalía que persiste en el tiempo.
LA PROTECCION
En una época lejana el hombre carecía de ropa y probablemente tenía mucho más pelos en el cuerpo para protegerse de la intemperie. No sabemos hasta qué punto podía ser víctima de la radiación solar, sobre todo al cambiar a un hábitat con radiación. La constancia del desarrollo evolutivo de defensas está en el color de la piel que en el hombre va de claro a oscuro, de acuerdo al clima que habita y a las horas e intensidad de radiación solar a las que se ha expuesto por milenios.
En todo caso, la radiación ultravioleta es necesaria para sintetizar la vitamina D, una de cuyas funciones más importantes es el endurecimiento de los huesos, esta es una razón por la cual las mujeres islámicas, que siempre están cubiertas íntegramente de la luz, sufren de osteoporosis a muy temprana edad. Pero esto es un extremo y la luz que recibimos normalmente durante todo el año en las partes del cuerpo que están expuestas basta para sintetizar vitamina D, en cambio la exposición excesiva implica un riesgo.
La protección normal del Sol, hoy que tenemos menos pelo pero andamos vestidos, nos la da la ropa. Cuando vamos a la playa se requiere de protección de otra Ìndole. Desde que se ha tomado conciencia del alto precio que se puede pagar por andar bronceado, han aparecido en el mercado una serie de productos para el nombre genérico de “bloqueadores solares”. Estos se comercializan con una especificación del grado de protección que ofrecen, llamada “factor de protección solar” (SPF); según la llamada fórmula americana. El factor se debe escoger según el grado de susceptibilidad de la piel.
Quienes son muy susceptibles a la erisipela, y se queman fácilmente, deben usar bloqueadores con un factor mayor de 15. Es importante recordar que en invierno, aunque el sol no alumbre directamente, la luz ultravioleta siempre está presente y no la sentimos porque no da calor y tiene efecto acumulativo. En la playa, con el sol directo y fuerte, se requiere bloqueadores con factores más altos. Para quienes se bañan en la playa, ya sea en el mar o piscina, es importante que el protector sea resistente al agua (“water proof.”).
Quienes practican deportes con el cuerpo descubierto al sol es importante que el protector sea resistente al sudor. Tanto para el agua como para el sudor se trata de protectores grasosos. Otra consideración en la elección de un protector, que sobre todo interesa a las mujeres, es cómo se ve en la piel. Algunos son muy notorios, sobre todo en la piel morena, por lo que en algunos casos una vez comprados no se usan. Es por esto que conviene consultar al dermatólogo y pedir algunas muestras, tanto para establecer el factor de protección como para saber de antemano cómo se verá después de aplicado.
En el caso de las mujeres embarazadas y las que toman anticonceptivos, la radiación ultravioleta puede producir manchas, por lo que son recomendables bloqueadores que protegen por reflexión, que son los que contiene dióxido de titanio u óxido de zinc. Este también es el caso de quienes toman medicamentos fotosensibilizantes que, para evitar las reacciones alérgicas, deben usar los bloqueadores solares que no dejan pasar los rayos ultravioleta.
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Hola estuve revisando tu blog y me parece muy interesante y entretenido, sobre todo que la información es detallada y precisa, espero que sigas posteando más temas para informarnos y comentar.
Saludos.
Déjame felicitarte, que bueno que está tu blog los temas tienen la información exacta que me interesa, sigue posteando más sobre estos temas.
Felicitaciones.
Muy interesante, aca le dejo un video que encontre en youtube en ingles sumamente grafico que se llama: There´s nothing healthy about a tan.
http://www.youtube.com/watch?v=qaMuwjYpXYk
Saludos!!
Alana
hola estuve revisando la informacion que es muy interesante solo me quedo una duda sobre los bloqueadores que si es mejor utilizar un bloquedaro con mayor proteccion y recistente al agua y que proteja de los rayos ultravioletas A Y B o solo de mayor proteccion espero que me puedas contestar gracias te felicito por toda la informacion
Dianna:
La mayor protección es siempre más segura, si uno se queda más tiempo de lo previsto al sol. La calidad de los protectores generalmente va con el precio y es importante que sena resistentes al agua. Un protector muy fuerte, si se altera o desaparece despues del bano deja de proteger.
Saludos,
Tomás