
Al dominar el fuego el hombre estaba protegido en la noche de sus enemigos, que lo miraban desde la distancia esperando los despojos de comida. Según esta teoría, el lobo se fue acercando paulatinamente al fuego para observar al hombre y esperar su porción de la caza. El primer paso sería la adopción por parte del cazador neolítico de los cachorros de una loba muerta. El segundo paso sería la participación del lobo en la cacería.
Sería de gran ayuda para el hombre un socio con excelente olfato y oído, rápido y que podía internarse en los matorrales. Probablemente el cazador neolítico aprovechó estas cualidades del lobo para detectar y perseguir a sus presas. Pinturas rupestres halladas en cuevas de Libia, de hace 10,000 años, muestran perros rodeando bóvidos salvajes en una cacería. De allí en adelante el perro aparece con creciente frecuencia en el arte.
La mutua dependencia del cazador y del perro establece una relación única entre hombre y animal. Con excepción del halcón, que en algunas regiones es utilizado para la caza muy especializada, el perro es el único animal que coopera con el hombre en la caza. Probablemente la dieta variada del hombre en épocas de mala cacería es la que hace pasar al perro de ser un carnívoro puro a un omnívoro. La habilidad, coraje, fuerza y fidelidad llevan a una selección natural. La posición social y económica permite poseer los perros más eficientes y pronto estos se convierten en un símbolo de posición y poder.
En Asia Menor los perros se convierten en arma de guerra. Jaurías de perros feroces de gran tamaño fueron empleados por los Sumerios y la localidad de Molosia, en Epiro, da su origen a un tipo de perro llamado “molosoide” del cual son descendientes los dogos y sabuesos. En esa época se produce la primera división por especialización.
2,000 años antes de nuestra era ya se pueden distinguir en bajos relieves sumerios y pinturas egipcias perros de características diferenciadas. Los molosos sumerios reaparecen en Asia Menor, cazando leones, acompañando ejércitos y al pie de los reyes. En Egipto un perro más esbelto de largas patas acompaña a los cazadores. En Egipto, el dios Anubis, encargado de transportar las almas de los muertos, tiene cara de perro, de hocico fino y largo, con orejas paradas, rasgos se mantienen hasta hoy en diversos perros de caza.
El perro del norte, más cercano al lobo, aparece en figuras europeas. Lanudo, de hocico puntiagudo, grande y fuerte, es el antecesor del Spitz y da origen a varias razas. El Spitz, el Chow-chow, el Samoyedo y todos los Huskie, perros de trineo, son descendientes directos y su parentesco con el lobo se mantiene.
Al inicio de nuestra era el perro forma parte de casi todas las culturas. China es el primer país donde el perro cumple una función puramente social. Hay evidencia de que en los cortes de los emperadores chinos existían perros que, por su pequeño tamaño y características físicas, no pueden haber servido en guerras ni cacerías. Por la forma del hocico y lugares que ocupan en las imágenes, tampoco se trata de cazadores de roedores y su única función útil podría ser la de dar aviso ante la presencia de extraños.
Por lo demás, todo parece indicar que estos perros eran sólo compañeros o mascotas, cuyo principal, y tal vez único, valor era el de entender y acompañar. Esta nueva función del perro, que se convertirá en ocupación cada vez más importante, lo establece como un miembro de la casa con un lugar reconocido y privilegios. Eventualmente los criadores se dedicarían a producir razas especializadas en esta función única dentro del reino animal, en lo que se refiere al hombre.
Pero el perro, a través de milenios de convivencia con los humanos, ha sufrido una serie de cambios y modificaciones y desarrollado una gran cantidad de habilidades. Su participación en la vida del hombre ha variado y ha tenido adaptaciones asombrosas.
Dato* : Ciné = perro. Origen de “cínico”, comportamiento canino, indiferente al escándalo público.
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El perro no sólo es un animal extraordinariamente adaptable sino que además tiene la mayor variación física de todos los animales domésticos (grandes, pequeños, pelo largo, corto, todo tipo de formas de cabeza, etc.).