
Cuando me preguntan qué haría si fuera millonario, siempre contesto “viajar sin maleta”. Somerset Maugham tenía un mayordomo que se encargaba del equipaje, y Don Hugo Faría–un ex-ministro brasileño con quien trabajé en el BID–tenía en un hotel de cada país que debía visitar lo necesario para no tener que cargar maletas. Debe ser lindo salir del avión directamente, sin tener que esperar la maleta y pescarla de la faja para luego arrastrarla por interminables aeropuertos.
Pero ese no es mi caso. Estoy condenado a esperar a mi fiel “Samsonite” de dos ruedas y, luego de identificarla (parece que uno de cada tres pasajeros tiene una igual), sacarla de la faja y llevarla sana y salva a su destino. Para aliviar el trabajo de reconocerla –y evitarme leer etiquetas en maletas ajenas– me compré una correa de colores. Además de evitar que la maleta se abra si falla el cierre, se ve desde lejos y permite ponerse con tiempo en un sitio donde se pueda agarrar la manija y sacarla sin troncharse la espalda.
La correa que compré tiene los colores del arcoíris –alguien me dijo que es la bandera del Tahuantinsuyo– (de rojo a violeta) y un excelente cierre. De fibra sintética, de unos 5 cm. de ancho y con una corredera que permite ajustarla, cumple su propósito a la perfección. Pero, desde que la puse en mi maleta, ha tenido un efecto adicional. En más de una ocasión algún pasajero o empleado del aeropuerto se ha ofrecido espontáneamente a ayudarme. Dos veces, jóvenes se han acercado al verme identificar la maleta y la han sacado de la faja.
En otras ocasiones los del mostrador me han atendido con excepcional cortesía. En mi último paso por el aeropuerto de Toronto, un caballero muy fino a cargo del equipaje en transferencia salió de detrás del mostrador y cargó mi maleta con la bandera del Tahuantinsuyo a la faja ¡Extraordinario! Pronto me enteraría del por qué de los poderes, aparentemente inexplicables, de mi bandera.
Al llegar a Ottawa, donde me esperaba mi hijo, mi maleta no salió. Preocupado, fui a preguntar y resultó que todo el tiempo había estado parada a la salida. ¡Mi amigo del mostrador la había puesto en un vuelo anterior para que no tuviera que esperar! “¡Es que tiene la bandera ‘gay’!” “No hijo, ese es el sticker que ponen en el hotel con el número de cuarto……” “No papi, la correa.” “A mí me dijeron que esa es la bandera del Tahuantinsuyo. . .”
Conteniendo la risa, mi hijo me informó: “No sé si el Tahuantinsuyo tuvo bandera, o si se la inventaron durante el gobierno de Velasco, pero aquí el arcoíris es la bandera gay….¿Sabes que es gay?” “Si, son los homosexuales”. Me pareció ridículo; en el Perú he visto el arcoíris en avisos, en stickers de autos, hasta en correas y pulseras. “No seas ridículo”. Pero me quedé con la duda. Es cierto que los jóvenes que se ofrecieron para ayudarme con la maleta eran muy finos y llevaban arete. Además el guiño que me hizo el del mostrador de la línea aérea era el de alguien que comparte un secreto. Pero así y todo no me convencí. Después de todo he visto varias maletas con una correa igual.
“¿Y?” dijo mi hijo….”¿Crees que eres el único?” En el parqueo me mostró un auto que, junto a la bandera azul con estrellitas de la Unión Europea, tenía una discreta banderita con el arcoíris. “Este debe ser gay.” Para terminar de convencerme, me llevó a una calle donde habían varios bares, con sólo hombres, muy acicalados y mejor vestidos que los de otros barrios. “Es la zona gay…mira las banderas.” La correa de mi maleta, en proporciones de bandera, ondulaba por todos lados. Un poco más allá había una tienda de decoración con mi bandera flameando en el balcón.
Camino al hotel, se impuso un pesado silencio. Mientras mi hijo manejaba, yo traté de recordar quienes –y donde– habían visto mi maleta. Los porteros de los hoteles…me parece que excesivamente amables…y las sonrisas…y la chica de la recepción, que me preguntó sorprendida si esa era mi maleta; y yo creí que era porque está vieja! Y los choferes de taxi, esos deben saber.
El clima en Canadá estaba lindo. Un sol brillante, los árboles con los colores de otoño, las ardillas correteando por las calles….” ¿Por qué no vamos a pasear un rato por la ciudad? Han abierto en el Museo de Arte una exhibición de fotos científicas que deberías ver….” “Primero vamos a un centro comercial, quiero comprar algo”. En la tienda de maletas tenían correas como la mía, pero además de la gay, las había negras, azules y verdes. Compré la verde.
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Excelente Cronica Don Tómas, muy divertida!
Wow, si en realidad va a mejorar mi experiencia en aeropuertos de esa manera yo le pongo una a mi maleta y no me importa lo que piense la gente…
Yo tenía entendido que la bandera gay y la bandera del tahuantinsuyo difieren en la posición de sus colores nada más… no estoy seguro,
pero si tanta polémica podría ocasionar, entonces le pondría un bordado a mi maleta con la bandera del Perú y un mensaje en pequeño “Hecho en Perú”
Que buena… me he reido a rabiar.. y bueno, yo tambien le colocare a partir de ahora la bandera de colores..
En el mundo pre-hispánico andino no se vivió el concepto de bandera, el uso oficial de la mal llamada Bandera del Tahuantinsuyo es equívoco puesto q el 73 el señor Raúl Montesinos dueño de Radio Tahuantinsuyo de Cusco,la utilizó al conmemorar el 25 aniversario de su radioemisora,luego el uso se fue extendiendo y el 78 el Alcalde del Cusco, Gilberto Muñiz la declaró emblema de esa ciudad
buena crónica Señor Tomás, muy entretenida.
saludos
Realmente ¡qué buena!… Me recuerda el hecho anecdótico de que durante el gobierno de Toledo la susodicha “bandera del Tahuantinsuyo” ondeó buen tiempo en Palacio de Gobierno. Más de un turista europeo que vio la banderita multicolor se quedó boquiabierto al “saber” que el inquilino de dicho “predio gay” era nada menos que el Presidente peruano… (Los antiguos peruanos no conocieron lo que era una bandera hasta la llegada de los españoles.)
Queridos amigos del Blog, Facebook y Twitter:
Ante todo gracias por los comentarios. Mi intención no era ofender a nadie y no soy homofóbico sino contar una aventura real que fue muy divertida.
En cuanto a la maleta, ahora tengo una cinta de color y un sticker para identificarla, con lo cual evito cualquier riesgo de confusión.
En cuanto a la bandera del Tahuantinsuyo gracias Miluzka por hacernos conocer la verdadera historia. Ya me sospechaba que los incas no tenían bandera, como no la tuvieron los romanos, un invento europeo tengo entendido que de la edad media.
Quizás algún historiador nos puede aclara cual es el origen de la bandera.
Saludos,
Tomás
Estimado don Tomás.
Imagino la cara y los remilgos de mi mejor amigo, al encontrarlo en el aeropuerto de Ottawa, con tamaño problemita…..cuestiones similares han vivido amigos cuzqueños y bolivianos que han visto como su “wiphala”, se ha convertido en señal para una comunidad tan importante en el globo. Por ello he decidido poner una cinta con los colores rojo y blanco en mi maleta, aunque temo que pronto me confundan como austriaco, polaco o canadiense….
y por qué la cambió, don tomás? Le molestan aún, a estas alturas de su vida, los prejuicios de la gente o siente que no merece la amabilidad que súbitamente surge en todos lados? Cómo sería la reacción aquí en el Perú, de cortesía o de rechazo?
Saludos, maestro.
Paz:
Muy buena tu pregunta.
En cuanto a las reacciones en el Perú, no lo sé, pero considero que conservar la bandera sería identificarme a un grupo al que no pertenezco. Como si un Mahometano se colgara una cruz en el pecho.
Saludos,
Tomás
Felicitaciones por estar el la Red; esta anécdota le escuché a Ud. en la televisión hace buen tiempo; igual es interesante.
Le sugiero, dado su capacidad, indagar e informarnos sobre si el Tahuantinsuyo tenia bandera y si era del color del arcoiris. Muchas gracias.
Juan José:
Hasta donde sé el Tahuantinsuyo no tenía bandera y esta mas bien es un invento de los asesores del general Velasco Alvarado.
Saludos,
Tomás
ja ja ja me imagino la cara de la familia Humala, tan homofóbicos que eran.
Jajaja muy buena. A mi la verdad no me importaria llevarla, me imagino que es incomodo, pero divertido. Casi tan bueno como la anecdota de la paloma, el gato, el perro y el carro.
hola cuantos colores tiene la bandera gay
DE UNA VEZ POR TODAS!!! TOODO EL MUNDO DEBE SABERLO QUE EL TAWANTINSUYO NO TUVO BANDERA. LA PALABRA BANDERA PROVINE DE BANDA DE LADRONES Y SAQUEADORES PROPIAS DE LA CIVILIZACIÓN EUROPEA DESDE EL MEDIO ORIENTE, CON EL TRANSCURRIR DEL TIEMPO SE CONSTITUYERON EN ESTADOS. EN EL TAWANTINSUYO EXISTÍA ESTANDARTES DE UN SOLO COLOR CADA UNO DENOMINADO “UNANCHA” UN COLOR CORRESPONDÍA A CADA SUYO Y ENTONCES CUATRO COLORES Y EL QUINTO QUE SIMBOLIZABA EL CENTRO DEL UNIVERSO, ES DECIR EL CUZCO. ESTOS CINCO COLORES ERAN: PUKA(rojo) YURAJ(blanco) ANKAS(azul) GARWASH(naranja) y GOYU(verde). SE ENCUENTRAN EN EL FRONTIS ALTO DE LA ENTRADA PRINCIPAL DE LA FORTALEZA DEL OLLANTAYTAMBO DISPUESTOS EN CUADRILÁTERO COMO CRUZ CUADRADA TENIENDO EN EL CENTRO EL BLANCO. / SI SE TRADUJERA AL CONCEPTO ACTUAL SE TENDRÍA UNA BANDERA DE CINCO (5) COLORES.
LA ABSURDA Y FALSA INFORMACIÓN DE QUE LOS COLORES DEL ARCO IRIS CORRESPONDEN A LA BANDERA DEL TAWANTINSUYO. PROVIENEN DE LA OCURRENCIA DE UN ALCOHÓLICO DEMENTE QUE DEAMBULABA POR LAS CALLES DEL CUZCO, CUANDO EN LA MULTITUDINARIA CONCURRENCIA DE LAS COMUNIDADES ANDINAS EN LA PLAZA PRINCIPAL DEL CUZCO EN OCASIÓN DE CELEBRARSE EN 1970 EL PRIMER ANIVERSARIO DE LA REFORMA AGRARIA, ENCABEZADO POR EL GENERAL JUAN VELASCO ALVARADO ALVARADO, y AL CONCLUIRSE YA LA MANIFESTACIÓN AL ATARDECER UN GRUPO DE GAYS JIPIS DE ESA ÉPOCA, QUE DEAMBULABAN POR ESA ZONA, APARECIERON POR LA PARTE ALTA DEL CERRO Y SORPRENDIDOS AL VER TANTA MULTITUD, INMEDIATAMENTE DESENVOLVIERON SU BANDERA GAY DE SIETE COLORES, LA HICIERON FLAMEAR AGITANDO Y DANDO ALARIDOS. ANTE ESTE HECHO DICHO PARROQUIANO GRITÓ REPETIDAS VECES: !!LA BANDERA DEL TAWANTINSUYOOO!!!!!! Los asistentes miraron igualmente sorprendidos. No faltaron algunos racistas que odian a los campesinos endilgándoles de “indios” propalaron tremenda falsedad, ayudados por la petulancia del dueño del radio local llamado “Tahuantinsuyo” quien los propaló para que la banderola de siete colores de su radio se convirtiera en la bandera del Tawantinsuyo. Así se consumó esta farsa que debemos rechazar totalmente de plano.