El Idioma de la Ciencia (3)

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En semanas anteriores hemos visto cómo el vocabulario griego, latino y árabe han servido para clasificar plantas y enfermedades, pasando por procesos matemáticos y biológicos. La nomenclatura del mundo natural sigue un patrón establecido por Lineo en el siglo XVIII y se ha seguido en otras ciencias hasta el siglo XX.

Desde que se estableció el sistema de clasificación se ha descubierto y se sigue descubriendo nuevas especies de plantas y animales, las que reciben la clasificación clásica establecida por Lineo, generalmente sumado al nombre del descubridor. Esto sucede con la botánica y zoología, pero no es siempre el caso de otras ciencias. La física, la geología, la antropología y la cosmología, que progresaron vertiginosamente en el siglo XX, requirieron de nuevas nomenclaturas.

La física, del griego physika = las cosas naturales, nombre del tratado de Aristóteles, se ha convertido en el nombre de una ciencia. En la Edad Media, física era el arte de curar. Hoy la física estudia el movimiento, el sonido, el calor, la luz, el magnetismo, la electricidad y la estructura del átomo, ramas de la física que tienen nombres de origen griego.

LA FÍSICA

La cinética (del griego kinema = movimiento) estudia el movimiento, la acústica (del griego akousto = oído o audible) estudia el sonido, la termodinámica (del griego terme = calor y dynamis = fuerza) estudia la transmisión del calor; la óptica (del griego optikos = referente a la luz) estudia la luz. El magnetismo viene de Magnesia, una región en Tesalia, donde los griegos encontraron mineral imantado.

La palabra electricidad fue usada por primera vez por el físico inglés William Gilbert en el año 1600, para describir la fuerza atractiva creada al frotar el ámbar “electrum”, el nombre latín del ámbar, que viene del griego elektrón. El átomo viene del griego tomos = cortar, y por la partícula “a” denota indivisibilidad. Según Demócrito, una partícula tan pequeña que no podía dividirse más. El nombre fue adoptado por Dalton, pero en el siglo XX se descubrió que el átomo es divisible.

Para cuantificar la electricidad, se creó unidades usando los nombres de los pioneros. El voltio viene del inventor de la pila. El amperio viene del francés uno de los descubridores del electromagnetismo; el watio, del inventor de la máquina de vapor; el ohmio del físico que estableció las leyes del flujo eléctrico.

LA RADIACIÓN

Para las características de las ondas electromagnéticas se usaron términos del lenguaje común, pero con un significado específico y muy limitado, así tenemos “frecuencia”, “longitud”, “amplitud”, “ancho de banda”, etc. También se descubrió una radiación que atraviesa el cuerpo humano dejando una imagen de los huesos. Su descubridor, Roentgen, no sabía qué eran y la bautizó rayos X, letra usada en álgebra para las incógnitas. Otras radiaciones fueron bautizadas con las primeras letras del alfabeto griego (alfa, beta y gama).

LOS APARATOS

Los instrumentos utilizados por tomaron el nombre de sus funciones, generalmente del griego. Así el aparato de Torricelli fue bautizado “barómetro” (del griego baros = peso y metrón = medida): para medir la presión. El tacómetro, del griego tachos = velocidad, es el velocímetro. El rheostato, (del griego rheos = arroyo que fluye, y stat = regulación): regula el flujo de la corriente.

Con el progreso de la tecnología aparecieron aparatos con nombres descriptivos en latín y griego. El diodo y el dial de la radio tienen el “di” (dos en latín), la antenna viene de un término náutico latino, un cabo largo que sostiene velas. Los dos polos eléctricos mantuvieron sus nombres de origen griego: ánodo (de ana = hacia arriba) el positivo y cátodo (de cata = hacia abajo) el negativo. Aparecieron aparatos que requirieron de palabras nuevas: El transistor inventado en 1948, combina dos palabras (transmisor y resistor) porque transfiere una corriente eléctrica a través de un resistor.

DE LASERS Y RATONES

El aparato que proyecta un haz de microondas coherente fue llamado “MASER”, las siglas en inglés de “amplificación de microondas por emisión estimulada de la radiación”. Cuando produjo un haz de luz coherente, se cambió la “M” (microonda) por la “L” (luz) y nació el LASER. La computadora trajo un nuevo vocabulario. El bitio, en inglés “bit” viene de binary digit (dígito binario). El byte, de 8 bitios, es una palabra inventada en la IBM en 1964. Bit en inglés quiere decir pedacito, mientras que byte suena a mordisco.

Con la computadora llegó el ratón que hoy está perdiendo la cola (Mouse inalámbrico) el CPU (Unidad Central de Procesamiento), la laptop (que se puede poner sobre las faldas) y el modem que viene de: mo(dulador) + dem(odulador). La Internet ha dado lugar a todo un idioma que nacido del inglés ha invadido también al español. Hoy tenemos el “chatear” del chat que en inglés significa conversar informalmente. Sin duda aparecerán nuevas palabras en spanglish, el lamentable idioma que nos ha dado “vacunar la carpeta” que para un cubano de Miami significa aspirar la alfombra (vacuum clean the carpet).

EL FUTURO

La cosmología y la física modernas han abandonado el griego y el latín creando expresiones más acordes con los tiempos. El Big Bang y los agujeros negros son un ejemplo. La física de las partículas subatómicas, que requiere de mucha imaginación, ha creado las palabras más pintorescas utilizadas en ciencia. Cuando en 1964 se descubrió que el protón podía desintegrarse, el físico Murray Gell-Mann bautizó a la sub partícula “quark”. La palabra quark, que no tiene ningún significado, fue acuñada por James Joyce en su libro “Finnegans Wake”. Las características de las partículas sub atómicas han recibido nombres como “charm” (encanto) y color.

A medida que descubrimos nuevos fenómenos físicos y procesos, formulamos nuevas leyes y planteamos nuevas teorías, se requerirán nuevas palabras. Aunque los vocabularios clásicos se agoten, siempre se podrá recurrir a la imaginación como lo hizo Gell-Mann con la ayuda de Joyce.

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Una respuesta para El Idioma de la Ciencia (3)

  1. Gracias por este artículo entretenido. Viene a ser una lección en la historia de la ciencia a travez del idioma. Fascinante.

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